Murad y Mukwege piden justicia contra los abusos sexuales al recibir el Nobel de la Paz

El día de hoy la iraquí, Nadia Murad, y el doctor proveniente del Congo, Denis Mukwege, recibieron en Oslo el Premio Nobel de la Paz por sus esfuerzos para terminar con el uso de la violencia sexual como arma de guerra. Por un lado, Mukwege fue premiado por ayudar a los damnificados del conflicto bélico en su país (por su condición de víctima y por denunciar públicamente los abusos). Por otro lado, Nadia denunció a más de 6.500 mujeres y niños yazidís antes de que fueran vendidos, comprados y sufrieran abusos.

El congoleño Denis Mukwege y la iraquí Nadia Murad posan con sus galardones tras recoger el premio Nobel de la Paz durante la ceremonia en el Ayuntamiento de Oslo (Noruega).

“Los responsables de violencia sexual contra los yazidíes y otras mujeres y niños deben ser perseguidos. Sin justicia, ese genocidio se repetirá contra nosotros y otras comunidades vulnerables”, dijo Murad (en árabe, su idioma natal), quien reclamó a la comunidad internacional que garantice protección a los yazidíes y otras minorías bajo el amparo de la ONU.

Nadia Murad, activista iraquí, Nobel de la Paz 2018, pronuncia su discurso tras hacer recibido el galardón. “Mi supervivencia se basa en defender a las víctimas de violencia sexual”, expresó la activista de 25 años.

Por su parte, Mukwege comenzó su discurso, en francés, recordando los ataques dos décadas atrás a su hospital, la “violencia macabra”, miles de bebés violados, muestra de un caos “perverso y organizado” que ha resultado en más de 6 millones de muertes, 4 millones de desplazados y cientos de miles de mujeres violadas en el Congo.

 “Los congoleños hemos sido humillados, maltratados y masacrados durante más de dos décadas a la vista de la comunidad internacional”, afirmó Mukwege, quien recordó que un informe sobre crímenes de guerra y violaciones en el Congo de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos “acumula polvo” en un cajón.

El doctor Denis Mukwege pronuncia su discurso tras ser galardonado con el Premio Nobel de la Paz 2018. Mukwege ha trabajado en la República Democrática del Congo desde el inicio de la guerra, operando a las mujeres víctimas de violencia sexual y convirtiéndose en uno de los mayores especialistas en tortura genital.

Adicionalmente, Mukwege reclamó medidas para recompensar a los supervivientes y ayudarles a iniciar una nueva vida porque es un “derecho humano” y pidió la creación de un fondo global para indemnizar a las víctimas de violencia sexual en conflictos armados.

Por último, la presidenta del Comité Nobel Noruego, Berit Reiss-Andersen, sostuvo que los premiados han mostrado que el sufrimiento humano en los conflictos bélicos es “universal” y que las mujeres son “víctimas invisibles del horror de la guerra”.

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