Cuando la motivación no alcanza: 2026 será el año de la disciplina
Mientras las empresas arrancan el año con discursos inspiradores y metas ambiciosas, una advertencia empieza a tomar fuerza entre líderes empresariales: la motivación no sostiene organizaciones, la disciplina sí. Y esa lección, curiosamente, se aprende primero en casa.
12 de enero del 2026, Ciudad de México- Cada inicio de año se repite el mismo ritual en las empresas mexicanas: juntas de arranque, objetivos ambiciosos, mensajes motivacionales y promesas de crecimiento. Sin embargo, conforme avanzan las primeras semanas de enero, algo se diluye. La energía baja, la presión regresa y las decisiones difíciles vuelven a ocupar el centro de la agenda. Para muchos líderes, el problema no es la falta de talento ni de estrategia, sino haber construido el año sobre una base frágil: la motivación.
Gustavo Robles, empresario y Chief Commercial Officer de GAPE Business Group, plantea una idea incómoda pero cada vez más evidente en el entorno corporativo: la motivación es emocional y pasajera; la disciplina, en cambio, es carácter. Y ese carácter, sostiene, no se improvisa en una junta directiva, se forma mucho antes, en la vida personal del líder.
“La motivación te impulsa a empezar el año, pero no te sostiene cuando aparecen el cansancio, los conflictos o las decisiones impopulares. La disciplina es lo que te obliga a hacer lo que toca, incluso cuando no quieres hacerlo”,explica Robles.
En un entorno empresarial marcado por la volatilidad económica, la presión de resultados y el desgaste emocional de los equipos, esta diferencia se vuelve crítica. De acuerdo con análisis recientes sobre liderazgo organizacional, una de las principales causas de la pérdida de confianza interna no es la falta de visión, sino la inconsistencia del líder: promesas que no se cumplen, decisiones que cambian según el ánimo y reglas que solo aplican cuando conviene.
Robles vincula este fenómeno con una raíz más profunda: la manera en que los líderes entienden la responsabilidad. “El mismo principio aplica en la paternidad. Un padre no puede educar desde la emoción del día. Educa desde la constancia, desde el ejemplo, desde cumplir incluso cuando está cansado. En la empresa pasa exactamente lo mismo”, señala.
Desde esta visión surge el concepto que Robles impulsa también a través de iniciativas como The Odyssey Program México, un programa vivencial enfocado en fortalecer el vínculo entre padres e hijos varones a partir de la confianza, la disciplina y el carácter. Lejos de ser un discurso emocional, el enfoque propone algo concreto: los valores que un líder practica en casa son los mismos que terminan reflejándose en la cultura de su empresa.
“Hacer lo que te toca no es una frase dura, es una estructura. Es llegar a tiempo, sostener conversaciones incómodas, cumplir acuerdos y no desaparecer cuando las cosas se complican”, afirma. “Los equipos no buscan líderes motivados; buscan líderes confiables”.
El arranque de 2026 encuentra a muchas empresas replanteando sus modelos de liderazgo. Tras años donde el discurso inspiracional dominó la narrativa corporativa, comienza a surgir una demanda distinta: coherencia, estabilidad y responsabilidad emocional. En ese contexto, la disciplina deja de verse como rigidez y empieza a entenderse como una forma de cuidado organizacional.
Para Robles, el riesgo de seguir apostando únicamente por la motivación es alto: “Cuando un líder depende de su estado emocional para operar, toda la empresa se vuelve vulnerable. En cambio, cuando hay disciplina, hay previsibilidad, y eso genera confianza”.
La reflexión no es menor para un país donde gran parte de las organizaciones familiares y medianas dependen directamente del estado anímico y personal de quien las dirige. Si el líder no llega bien al inicio del año, las decisiones, el clima laboral y la relación con los equipos lo resienten rápidamente.
Así, 2026 se perfila como un año bisagra para el liderazgo empresarial en México. Menos frases inspiradoras y más carácter. Menos entusiasmo pasajero y más compromiso sostenido. Porque, como resume Robles, “la motivación te hace arrancar el año; la disciplina es la única que te permite terminarlo”.
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